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Aprender a vivir con las emociones negativas

Aprender a vivir con las emociones negativas

tristezaÚltimamente está muy en boga hablar de psicología positiva y muchos libros de autoayuda hacen hincapié en la bondad de pensar positivamente. Pero lo cierto es que esto no nos lleva a ningún lugar.

Tal y como explica Toni Rodríguez en un estudio publicado en la revista Scientific American, las malas experiencias son claves para aceptar reveses y superarlos. La psicología positiva intenta minimizar el malestar y las emociones negativas desde una perspectiva optimista lo que puede conducirnos a la autocomplacencia y a prestar poca atención a las señales que nos alertan de que algo en nosotros no va del todo bien.

Es fundamental ser concientes de que para una salud mental equilibrada debemos ser concientes de las cosas que nos agradan, pero también de aquellas que nos perturban. No es posible pasar por alto los problemas o intentar olvidarlos porque ello nos conducirá a un efecto opuesto del que buscamos.

La psicología en general procura sacar los conflictos internos a la luz para poder solucionarlos y tolerarlos y, en el futuro, saber plantarnos frente a ellos y evitarlos. Pero la dictadura del optimismo hace que muchas personas nieguen de entrada sus padecimientos, se sientan culpables por ellos e intenten ocultarlos.

Las personas que niegan sus problemas tienen menos posibilidades de solucionarlos que las que los encaran y aceptan. La única manera de ser en verdad felices es atreviéndose a enfrentar los conflictos que nos aquejan.

Es más. Negar los sentimientos desagradables puede llevarnos  a padecer problemas de salud física. Desde el punto de vista de las teorías evolutivas, “las emociones negativas son claves para la supervivencia del ser humano porque nos ofrecen pistas sobre posibles riesgos o problemas de salud a los que deberíamos prestar atención, por lo que intentar suprimir estas emociones es muy peligroso”.

Es alrededor de los 50 años cuando estamos más dispuestos a calibrar de manera coherente nuestras emociones, sean éstas benignas o no, y es cuando las grandes frustraciones desaparecen.

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