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¡Cuidado con la calidad del aire interior!

La calidad de aire es un tema recurrente en Madrid. Aunque el ayuntamiento de la ciudad toma medidas cuando la situación está en un punto crítico, los altos niveles de contaminación no dejan de ser preocupantes.

Cuando el aire en el exterior se vuelve casi irrespirable cualquiera pensaría que su mejor refugio es su casa o lugar de trabajo, pero también al interior de estos espacios puede haber mala calidad de aire. Y esto puede ser aún más peligroso.

La Guía de calidad del aire interior publicada por la Comunidad de Madrid en el 2016 indica que muchas personas no son conscientes de que el aire interior puede ser estar entre 2 y 5 más contaminado que el exterior. Por eso es fundamental medir periódicamente su calidad.

Se calcula que aproximadamente el 90% de nuestro tiempo lo pasamos en la oficina, el hogar u otros espacios interiores. Por eso se establece en la guía que es en estos lugares donde estamos más expuestos a los contaminantes ambientales (biológicos, químicos y físicos) que provocan diversas enfermedades.

La explicación a esos frecuentes resfriados, cefaleas, alergias, rinitis, picor en los ojos, nariz, garganta o piel e incluso la irritabilidad, el bajo rendimiento y la falta de concentración puede encontrarse en el aire que estamos respirando en el interior de nuestra casa o cualquier otro espacio que no cumpla con las normas correspondientes.

La calidad del aire interior ha sido una de las principales causas del incremento de las enfermedades respiratorias en la sociedad occidental en los últimos 40 años, explica el Consejero delegado de aire limpio, Tomas Higuero, en la citada guía.

Higuero expone que de acuerdo a las estimaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, aproximadamente el 72% de la exposición a químicos se da cuando las personas están en espacios interiores.

Medidas de prevención

Por suerte, según se plasma en la guía, la calidad del aire interior es un problema que se puede solucionar de una forma fácil, viable y económica. Además se destaca que España es uno de los países que posee una de las legislaciones más avanzadas en este sentido. Pero las medidas de prevención deben ser tomadas en cuenta desde que concibe la idea de una edificación.

La guía explica que en las edificaciones es necesario incluir una buena calidad ambiental de interiores en la fase de diseño y mantenerla durante toda la vida de los inmuebles; también es preciso dotar los edificios de herramientas que permitan conseguir adecuados niveles de ventilación y de filtración.

Se necesita además prever el crecimiento y la dispersión de bacterias, hongos y otros contaminantes y en base a esto diseñar y poner en operación sistemas adecuados de climatización y permitan controlar la humedad.

Se recomienda asimismo dotar los edificios de la adecuada iluminación integrando la luz natural y artificial. Existen muchas otras recomendaciones, pero la clave está en cumplir las normas existentes y en basarse en las mejores prácticas de construcción para garantizar una calidad ambiental óptima en los lugares donde pasamos la mayor parte del tiempo.

Enfrentar la contaminación ambiental tanto en el interior como en el exterior requiere de acciones en común. Las entidades estatales, el sector privado y por supuesto los ciudadanos debemos contribuir para tener una ciudad menos contaminada y respirar aire limpio dondequiera que estemos.

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