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El silencio y la metástasis en el cáncer de próstata

cáncer de próstata

cáncer de próstataUn estudio, el mayor realizado hasta la fecha, con 900 pacientes con cáncer de próstata avanzado y 360 cuidadores de 10 países, llevado a cabo por la Coalición Internacional para el Cáncer de Próstata (IPCC por sus siglas en inglés), y financiado por Bayer, ha puesto al descubierto un factor de empeoramiento, y es que el 47% de los afectados no suele hablar con su oncólogo de síntomas tales como el dolor o la fatiga que pueden ser indicativos de metástasis.

Cada año en el mundo el cáncer de próstata afecta a 1,1 millones de hombres y es causa de 307.000 fallecimientos. En España se diagnostican 27.500 casos y 5.500 defunciones. Esto significa que es la segunda causa de cáncer después de la de pulmón.

La fase más peligrosa es la de las metástasis que suelen ser de huesos de ahí que sea importante detectar y tratar este cáncer cuando el tumor se halla en su fase primaria. Es preciso, pues, detectar a tiempo el empeoramiento que sigue al proceso de metástasis en cuanto aparecen los primeros síntomas que suelen ser bastante inespecíficos: fatiga, dolores de espalda, dolor generalizado, debilidad, dificultad para conciliar el sueño e incontinencia urinaria. Esta vaguedad de los síntomas y la idea de los hombres de que deben aguantar estas molestias o de que es normal a su edad o por otras enfermedades con las que cursa el cáncer de próstata hace que los hombre en un amplio porcentaje no hablen de ellas ni acudan al médico por al menos 7 meses e incluso un año.

Existe cierto miedo o reticencia a comunicar a los profesionales acerca de estos síntomas que son clave para detectar la metástasis. Para algunos significa mostrarse débiles, para otros la dificultad estriba en hablar del dolor que los aqueja, otros consideran que el dolor es algo con lo que hay que aprender a convivir, otros no están seguros que los síntomas tengan relación con el tumor.

Hay ciertamente un componente cultural detrás de este silencio y muchos profesionales aconsejan que los pacientes acudan a consulta con sus cuidadores. “Muchas veces el enfermo dice que está bien, pero la cara de su esposa dice claramente que no”. A veces las preguntas directas no obtienen buenos resultados. En lugar de preguntar si siente dolor, se puede inquirir acerca de si sigue haciendo las actividades que acostumbraba hacer. Si la respuesta es negativa puede que el paciente sienta fatiga o dolor y es la ocasión para analizar si se ha producido metástasis o no.

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