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Gripe o resfriado

A pesar de que tanto la gripe como el resfriado se inician de forma similar, el desarrollo de ambas difiere y cada una requiere un tratamiento concreto. No es nada extraño que, de forma coloquial, se lleguen a utilizar incluso como sinónimos tal y como se desgrana a continuación, guardan algunas entre ellas.

En cualquiera de los dos casos todo se inicia con un malestar inicial que, durante las primeras horas, es difícil de determinar y de saber a ciencia cierta cómo será la virulencia del virus. Sin embargo, no se tarda más de 24 horas en averiguarlo, momento a partir del cual los síntomas de una afección u otra se desarrollan por distintas vías. A pesar de que tanto la gripe como el resfriado parten de un virus, es en el primer caso cuando nos referimos a una infección vírica intensa, mientras que en el segundo el virus tiene una duración inferior así como una menor capacidad de infectar.

Tanto en uno como en el otro, la entrada del virus se produce a través de la vía respiratoria; son muchos los virus que pueden provocar un resfriado, mientras que en el caso de la gripe, ésta viene dado por el virus “influenza”, tremendamente fácil de contagiar y que se transmite de forma muy rápida, de ahí lo común que resulta esta afección y su derivación epidémica. El periodo más intenso del virus de la gripe se da entre los meses de noviembre y marzo, mientra que el resfriado puede aparecer en cualquier época del año.

Si nos centramos en la gripe veremos que entre sus principales síntomas encontramos dolores musculares, de cabeza y de garganta, además de fiebre y cansancio; por su parte, el resfriado se caracteriza por la congestión y el goteo nasal (rinorrea), así como por los estornudos. En ambos casos pueden aparecer (y compartir) otros síntomas, motivo por el cual a veces existe algo de confusión para determinar uno u otro; sin embargo, es cierto que en el resfriado común no suele ir asociado a síntomas como la fiebre o el malestar general, hecho que es el principal diferenciador entre los dos.

El tratamiento, tal y como hemos indicado, será diferente en cada caso; con el resfriado lo ideal es tomar los fármacos sintomáticos recomendados, además de guardar reposo. Con la gripe, puesto que los síntomas pueden ser muy variables habrá que tener en cuenta cuáles son para administrar las tomas adecuadas. Los antigripales como Gelocatil gripe y los expectorantes cuando existe tos con flema serán algunos de los fármacos más efectivos a tener en cuenta. Eso sí; los antibióticos harán un efecto nulo en ambos casos (ya que estamos hablando de virus, no de bacterias).

Conocer los síntomas de ambas afecciones es lo más útil para atajar a tiempo el virus y actuar en consecuencia aplicando el mejor tratamiento.

 

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