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La psicología positiva, una controversia

La controversia respecto de la psicología positiva

La controversia respecto de la psicología positiva

La psicología positiva es una rama de las psicoterapias conductuales creada por Martin Seligman en el año 2000 que publicó por entonces un artículo en el que señalaba que las psicoterapias existentes hasta entonces habían logrado mucho, pero no lo suficiente porque si bien ayudaban al cliente a superar episodios o sensaciones negativos no conseguían crear en ellos una actitud positiva.

Y he aquí el meollo de la cuestión. Desde la psicología positiva se intenta trabajar sobre la parte positiva y optimista de la persona, ayudándola a desarrollar sus afectos positivos, su capacidad para reponerse y asumir con flexibilidad los conflictos o situaciones límite (resiliencia), su sentido del humor, su creatividad y su sabiduría.

Según Seligman las otras terapias se centran en los aspectos negativos, en detectar lo disfuncional de la persona desde una perspectiva pesimista, a veces más pesimista que la del propio paciente y que era hora de darle un giro a la cuestión. No se trata solo de que el paciente deje de estar mal sino de que esté “mejor que bien.” “Se trabaja desde la parte sana de la persona, favoreciendo que se reencuentre con la mejor versión de sí mismo, que pueda volver a sentirse orgulloso, ilusionado y con seguridad.”

Esta tendencia caló muy hondo en los Estados Unidos pero pronto aparecieron voces críticas como la de Bárbara Ehrenreich autora del libro “Sonríe o muere”, ensayista y activista a la que le diagnosticaron un cáncer de mama lo que le produjo una gran angustia e incertidumbre. Fue entonces que descubrió la ola de pensamiento positivo que se había extendido en la sociedad y que presiona para animarte, para que sonrías ante la adversidad, para que sientas que un mal trago como puede ser un diagnóstico de cáncer, es como un regalo que te hace la vida. Fue entonces cuando decidió escribir su libro después de investigar cientos de páginas webs y blogs, y toda suerte de publicaciones que no veían con buenos ojos que alguien se sintiera auténticamente mal y menos aun que lo expresase.

Otro aspecto controvertido de la psicología o del pensamiento positivo es la de hacerle creer a las personas que basta que desees algo profundamente para obtenerlo. Que es la actitud propia la que hace que consigas tus objetivos o no.

Esta forma de pensar tiene un enorme impacto en el mundo de los negocios, en la religión y en la economía. Si se asiste a las conferencias de los oradores motivaciones se aprende a que si a uno lo acaban de despedir de su trabajo la actitud correcta es no quejarse y someterse con gratitud a cualquier exigencia ya que gracias al pensamiento positivo son infinitamente poderosos.

Es decir, todo va a salir bien siempre y cuando seamos positivos tal y como enseña el libro de autoayuda El Secreto que explica que si no poseemos algo es porque no lo deseamos con todas nuestras fuerzas “aludiendo a la ley de atracción.” La responsabilidad última reside pues en el sujeto, en uno mismo, y la realidad no cuenta.

No se trata de permanecer anclados en la amargura, la angustia o la depresión sino de poder experimentar los propios sentimientos, sean éstos buenos o malos. Impedirlo es cruel.

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