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Sentir asco es bueno para la salud

El sentimiento de asco

ascoPor muy mal que nos caiga, no somos más que una masa de material infeccioso que acumulamos miles de millones de microbios, gusanos y parásitos. Podemos llegar a ser fuente de enfermedad para otras personas y eso nos hace repugnantes. No es extraño entonces que produzcamos asco. Pero a la vez que producimos asco conseguimos ser aceptados socialmente y eso se lo debemos en parte a los buenos modales, la higiene y a actuar con cuidado.

La repugnancia no es una repuesta conciente ni racional. Mientras que nuestros fluidos corporales permanezcan dentro de nuestro cuerpo, saliva, mucosas, orina, heces, sangre, pus, etc. la situación es aceptable. Pero en cuanto las dejamos escapar la reacción de cualquiera es la de sentir un asco instantáneo que viene regulado por una respuesta inconsciente que heredamos de nuestros antepasados.

Todos los animales necesitan ser precavidos ante organismos patógenos, pero no todos los animales sienten asco. El asco es un sentimiento propio de los primates superiores que son capaces de lograr un control ejecutivo de su conducta. Por ejemplo, solo nosotros sabemos que debemos refrigerar los alimentos para evitar que se descompongan.

El asco es una de nuestras emociones más arraigadas e influye en nuestros hábitos más íntimos, en nuestras relaciones sociales y en nuestro juicio moral. Pero fundamentalmente su misión es evolutiva porque ayuda a conservar la especie. Lo mismo que el miedo sirve para evitar que nos coman los depredadores, el asco evita que nos afecten los microorganismos. Es el cerebro el encargado de identificar de forma instintiva cualquier clase de sustancia contaminante o potencialmente perjudicial para el organismo llevándonos a que nos conduzcamos con propiedad: no tocar, no ingerir, no mirar, no oler, no expulsar.

Si cogieras un vaso y escupieras en él y lo dejases reposar, tendrías dificultades serias para bebértelo después, ¿verdad? Digamos que es casi imposible. Y esto se debe a que sabes que lo que contiene el vaso es una sustancia viscosa con millones de virus y bacterias.

También es cierto que no todos experimentamos asco de la misma manera. Hay personas que no sienten asco, entre ellos las enfermeras, los médicos, los cirujanos, los dentistas, los manipuladores de alimentos. Sin embargo esto responde más a la situación y a la capacitación continua que a otra cosa. La misma persona puede controlar el sentimiento de asco en una situación o contexto concreto pero no en otro porque el asco es una herramienta de precaución que no se extingue nunca del todo.

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