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Surmenage o cómo aprender a desconectar

surmenage y extenuación emocional

surmenage y extenuación emocionalEl surmenage o síndrome de fatiga crónica, similar al burnout o al estrés, como se le llama en la actualidad, puede sobrevenir por una sobrecarga de exigencia laboral o intelectual que genera un estado de colapso emocional. Normalmente las personas afectadas por un estado de estas características se sienten obligadas a no fallar. Se trata por lo general de un cuadro crónico y supone la extenuación emocional, el no poder alcanzar la meta que se había fijado y una bajada del rendimiento notable. El sujeto que lo padece pretende alcanzar en poco tiempo mucho más de lo que es capaz, en lugar de ir absorbiendo los conocimientos o realizar las tareas de forma paulatina y gradual.

Uno de los motivos por los que alguien con un alto grado de sobreexigencia cae en un surmenage es la presión social, la competitividad. El dopaje, como tomar aspirinas más de la cuenta, es uno de los síntomas de que se está intentando rendir más allá de las propias posibilidades en situaciones estresantes. Otros síntomas son la ansiedad, los fuertes dolores de cabeza, la fatiga, la taquicardia, las contracturas e incluso las alucinaciones. La sobreeexigencia acaba siendo vana ya que la extenuación emocional conlleva la irrupción de una defensa espontánea de desear alejarse con la consiguiente bajada de rendimiento y un sentimiento de insatisfacción.

La única manera de evitar un surmenage es aliviar la sobrecarga, regular la cuota de trabajo intelectual a unas dimensiones razonables, graduando el nivel de exigencia revisando los ideales, que no se vuelvan tiránicos, y buscando siempre momentos para relajarse y rebajar la tensión pensando en otra cosa. Una buena manera de conseguirlo es intercalando momentos de ejercicio físico.

Lo cierto es que en un estado de máxima concentración se elude el contacto con las respuestas del organismo y el sujeto pierde la capacidad de desconectar. La obsesión por alcanzar la meta nos absorbe de tal manera que no advertimos las repercusiones que el exceso de actividad intelectual trae aparejado a nuestro organismo.

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